Foucault es una invitación a los sentidos, la crítica y, sobre todo, una vía de escape a lo establecido. Si Nietzche es el filósofo de las emociones y lo humano, Michel es el Indiana Jones de los conceptos. Friedrich mató a dios… y el francés dinamitó las esperanzas de verdad que sobrevivieron al deicidio.
Uno de sus trabajos emblemáticos se titula “Vigilar y Castigar”. En él encontramos un recorrido conceptual, un racconto de los significados y las ideas que diversas sociedades tuvieron acerca de la vigiliancia y el castigo. Para qué vigilar? Cómo se ha legitimado el castigo?
Lo revolucionario es que no deja margen a condenas y juicios de valor, eso es responsabilidad del lector. Foucault se limita a reconstruir el camino conceptual, la genealogía que da lugar a la legitimidad de la vigilancia y el castigo en la sociedad occidental.
Apenas comenzado el capítulo “Los medios del buen encauzamiento” explica la concepción de poder, no como represor de individualidades perjudiciales al sistema, sino todo lo contrario; el poder es la capacidad de optimizar las fuerzas presentes en los individuos, aprovechando al máximo los recursos disponibles, para lograr una mejor producción.
A este poder lo denomina poder disciplinario, presente en cada escalón de la cadena productiva y en cada baldosa de la vida cotidiana. Su objetivo es simplemente producir más, para lo cual requiere obreros en buenas condiciones, alumnos que aprendan física y matemáticas y enfermos que se recuperen lo antes posible.
Una de las características de este poder es que actua por medio de una vigilancia jerárquica. La mirada constante del profesor que evalúa al alumno, el médico actualizando historias clínicas. Cada escalón de la organización observa al anterior.
Hoy en día podemos actualizar estos ejemplos.
Noviembre de 2005 vio nacer la primer denuncia a usuarios de Internet por descargar archivos de música, películas, etc. Dejemos de lado el problema legal, no nos incumbe en este momento saber si realmente el material está protegido por derechos de autor.
¿Cómo toma conocimiento una discográfica del contenido del disco rígido de un particular? Tampoco nos interesa ahora el conflicto entre el supuesto derecho de autor y el derecho a la intimidad del usuario, aunque no es un tema menor que merece su desarrollo.
Las organizaciones que se piensan afectadas por las prácticas de los usuarios de Internet no buscan venganza. El fin en este caso está en el medio (de prensa). Instalado el tema en la agenda social la victoria está asegurada.
Todos nos sentimos observados.
En una carta convencional lo privado es el contenido, en un mail lo és hasta el remitente y el destinatario. Conectarse a la red ya no es solo la posibilidad de construir a voluntad la propia identidad, la persona que se reinventa con el teclado tiene una relación vinculante con su Yo digital.
El espacio virtual implica un no lugar físico, una zona liberada del juego cotidiano. Por lo tanto, un espacio no vigilado, un peligro para un poder que requiere para su ejercicio el estar presente en la conciencia del hombre.
Ejemplos de sociedades donde el desarrollo de la vigilancia es total pueden encontrarse en diversas obras; desde el “Fahrenheit 451” de Ray Bradbury, donde los libros se queman y el gobierno persigue a los disidentes, hasta “1984” de George Orwell, ejemplos paradigmáticos de lo que intentamos describir. Al hombre le molesta ser vigilado, pero cumple con fascinación el rol de vigilante.
Foucault observa que a medida que se complejiza el aparato productivo el problema de la vigilancia se torna mas importante. Siguiendo con el ejemplo del mundo virtual, un nuevo espacio productivo, encontramos en esas palabras la explicación a porque se discute sobre el control y la regulación en Internet, enfrentando a EE UU y Europa en una lucha donde seguro perderán todos en el mismo momento en que surja un ganador.
La sociedad occidental es normalizadora, es decir, el ideal del ejercicio de este poder es literalmente una masa homogénea, uniforme. La tendencia de la modernidad es a igualar a la población.
No es difícil comprender que el poder se ejerce como si esta masa tuviera existencia empírica. Negando en el mismo acto a una individualidad que juega en otro terreno.
Michel De Certeau nos explica como la ubicuidad que caracteriza el momento de recepción, convierte el momento de lectura en una cacería furtiva, donde el individuo escapa de las lecturas consideradas “correctas” para construir la suya. En la Web no necesitamos escapar, es muy simple hacer nuestro propio recorrido. No hay lecturas correctas ni acabadas; este mismo posteo contiene referencias a otros sitios, los cuales nuevamente pueden redirigirnos a cualquier parte. Del fútbol a Da Vinci… un click de distancia.
Parece imposible la presencia de una ruta preestablecida en Internet; la red misma necesita estas libertades. La vigilancia de los sitios visitados viola el derecho a la intimidad que nos arrogamos en cuanto usuarios. Para castigar se requiere, en primer instancia, autoridad. Esta es precisamente la carencia que presenta el poder disciplinario en su intento de adentrarse en la red.
Sin embargo, algunos ejemplos pueden obtenerse en el simple uso doméstico de diversas aplicaciones. Maldita Fuckultad fue mi primer blog (abandonado hace tiempo), al intentar publicitarlo por diversos medios propiedad de Microsoft, surgía un impedimento. A Bill Gates no le agrada la palabra fuck, sin importar el contexto en el que se utilice.
Este ejemplo permite comprender como es ejercido el espacio de poder, de manera automática, sin tener presente las circunstancias, y, en este caso, confundiendo la negación del ¿problema? con su solución.
Otro punto clave que menciona Foucault es la idea de examen como filtro. Un eje premio-castigo que facilita o dificulta recorridos. Para tener la condición de usuario completo se deben cumplir diversos requisitos que van desde competencias en el uso del equipamiento hasta la adquisición constante de nuevas tecnologías.
Estas variables filtran a los diversos usuarios relegando a unos y promoviendo a otros.
Como podemos observar, el espacio virtual es hoy por hoy tierra de nadie en cuanto a poder se refiere, y tierra de todos en cuanto a su uso.
La web ha puesto en crisis muchos supuestos vinculados a la sociedad occidental y ha servido para visualizar a plena luz muchas mascaras cayendo.
Tal vez veamos como esas verdades colectivas que comparte el mundo judeo – cristiano vayan cambiando con el paso del tiempo, tal como cambiaron una vez los mandamientos en una pequeña granja comandada por animales.
Allí eran todos iguales, hasta que los cerdos llegaron al poder y demostraron como algunos son más iguales que otros.

Martes 4 Marzo, 2008 a las 14:09
Creo que internet supone un desafío muy grande para controlar a la poblacion. Todo lo que hacemos aqui dentro es privado y nadie tiene autoridad para meterse. Podemos consumir cualquier cosa a cualquier hora, y eso es algo que a mucha gente debe molestarle.
Buen posteo! Agrego el blog a mi rss
Saludos