Web 2.0 es un concepto un tanto confuso y bastante indeterminado. La tarea de analizar la historia requiere una distancia en los planos de la emoción y la temporalidad. Podemos conjeturar acerca de los fenómenos que observamos, pero no llegamos a comprender la dimensión de la transformación social que están produciendo.
2.0 tal vez sea, ante todo, tanto una conducta como una apuesta.
Conducta en tanto que implica concebir el mundo de las relaciones reseteando el lugar del individuo. Es un exponente de la noción de observador (las personas no compartimos una realidad objetiva, sino que somos observadores de nuestras propias experiencias).
Roland Barthes introdujo la sospecha de la muerte del autor. El postulado es que la idea de un autor-dios capaz de dictar los significados últimos a sus textos no puede concretarse, este es un postulado propio de la modernidad. El autor no es dueño del lenguaje; su tarea acaba en el momento de la lectura. Esa es la instancia donde cada uno de nosotros interpreta según historias propias.
Desde el surgimiento de las aplicaciones 2.0 emergen autores como hongos. Blogs, wiki, vlogs, etc. Ninguno de ellos se pretende dios y aunque lo haga no podrá ejercer. La creación es colectiva. Las licencias Creative Commons pretenden dar un marco “legal” a estas prácticas.
La existencia 2.0 implica rendirse ante el derecho y el poder que tiene cada sujeto en su espacio de interpretaciones.
Decíamos que la Web 2.0 es también una apuesta; sin embargo no hacemos referencia al azar, sino a una elección de estilos.
Algunas empresas están aplicando el modelo 2.0 ya que les permite optimizar sus recursos, desde la coordinación de acciones hasta la producción de conocimiento colectivo.
¿Qué está frenando la estandarización de este formato?
- Por un lado implica una crítica al modelo de organización
- En un contexto 2.0 no tiene sentido conservar información para unos pocos. Hay muchos que todavía confunden acumulación de información con aumento de poder.
- Todavía no hay un número suficiente de nativos 2.0
Implementar modelos 2.0 es un cambio de rumbo; es cuestionar los presupuestos sobre los que venimos entablando relaciones.
Lo interesante es que es posible pensar un modelo organizacional sin jefes; con empleados miembros de una red y sin jerarquías de poder.
